Marca
Adolfo Otero
es arquitecto de formación y escultor por convicción. Nació en Venezuela y hoy vive en Quito, ciudad donde su camino creativo se fue alejando de la arquitectura tradicional para acercarse cada vez más al acto de construir con las manos. Desde temprano eligió ir a contracorriente: más cerca de los maestros, la madera y el metal que de los planos finales.

Su recorrido lo llevó a crear mobiliario de autor, primero desde un espacio colectivo llamado Makers, y luego desde una práctica profundamente personal que terminó por transformarse en ADO. El nombre no busca ser una marca comercial, sino una firma honesta: lo que crea es extensión directa de su cuerpo, su historia y su energía.
Trabaja principalmente con madera recuperada, restos que otros descartan y que él rescata por sus vetas, colores y memoria. Teca, caoba, laurel, eucalipto o romerillo se convierten en materia viva bajo un proceso empírico, introspectivo y casi ritual. A veces parte de un tema personal o social, otras del boceto libre, y en ocasiones simplemente talla sin pensar la forma, dejando que la energía se libere en el material.
ADO concibe la escultura como un acto de sanación y expresión. Sueña con vivir de su obra, formar equipo y construir una voz artística capaz de tocar lo social, provocar reflexión y dejar huella a través de piezas que habitan el espacio con intención y silencio.
